Memoria de Árido umbral en Cuenca, por Julio González

Agradecimiento

En esta entrada, deseo dejar constancia del reconocimiento agradecido a nuestros anfitriones en Cuenca, volcados con nosotros y abriéndonos las puertas de su casa con gran generosidad.

Pilar y Ángel, que con el trabajo minucioso y la gran dedicación del compañero Víctor Mallada, hicieron posible que, además de agua, lloviera sobre Cuenca la amistad y el sentimiento en los versos que fueron recitados a lo largo del día, alrededor del generoso vino de su bodega y la extraordinaria comida a que nos invitaron, así como en el entorno del hotel Leonor de Aquitania en la presentación del libro y el ágape que le siguió. Reitero el hondo agradecimiento a estas personas que con tanta esplendidez colocaron nuestro trabajo en el centro de la mágica ciudad de Cuenca haciéndonos sentir tan a gusto y tan bien abrazados por su amistad. Muchas gracias.
Salud.

Julio González Alonso.

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